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martes 14 de julio de 2009
La Batalla Perdurable (II parte)



En las sagas se encuentran historias de batallas en túmulos funerarios u otros lugares bajo tierra, como el cuento de Zorsteinn Uxafótre en el Flateyjabók. Debajo de un montículo, cuyo interior es semejante a una mansión, doce hombres malos y negros pelean con doce blancos vestidos de encarnado. A pesar de recibir heridas mortals, los contendientes se incorporan y reanudan la pelea.

Otro relato de guerreros muertos y mutilados que se levantan para reñir de nuevo se halla en Bárdar saga Snaefellsáss XX. Y aún podríamos aducir otros muchos ejemplos, que harían excesivamente largo este capítulo pues el tema, casi inagotable, influyó obras literarias y cuentos infantiles.

Al parecer, la relación entre la batalla perpetua y el túmulo funerario, el subterráneo o el infierno fue probablemente la concepción primitiva. La batalla no es de origen nórdico; Panzer ha insinuado la posibilidad de que fuese celta. La Muerte de Muircertach Mac Erca, relato irlandés, ofrece singulares semejanzas con la narración del Grímnismál. Sin, una mujer estrechamente relacionada con un montículo encantado, que hace gala de sus poderes mágicos evocando a dos cadáveres de guerreros, que se hieren y se matan mutuamente, y luego resucitan y comen los manjares embrujados que Sin prepara. El condumio consiste en vino hecho de agua y cerdo fabricado con hojas de helecho; Sin promete entregarles "siempre la misma cantidad". En el galés Mabinogion se encuentran variantes de la batalla perdurable en los cuentos de Kulhwch y Olwen y Branwen la hija de Llyr. En el poema medieval inglés Sir Gawayne y el Caballero Verde (que deriva principalmente de fuentes celtas) cabe encontrar, en mi opinión, una variante de esta batalla en el episodio del caballero decapitado que se incorpora para devolver el tajo que debió matarle. Es curioso que el caballero esté relacionado con una "Capilla Verde", cuya descripción permite reconocerla, sin apenas lugar a dudas, como un antiguo túmulo sepulcral.

Creemos pues, que, en el mito nórdico, la historia de la batalla perdurable evolucionó como sigue: hay, ante todo, riña entre hombres muertos en un montículo funerario, y en segundo término existe una mujer, la resucitadora de los cadáveres; más tarde, la historia se relaciona con los dioses, por medio de una mujer que se identifica con lo que habrán de ser las Valkirias del Edda en Prosa, mujer cuyo nombre también recuerda al de las mismas: Skuld ( en la Hrólfs saga Kraka), Hildr y Göndul (en el relato de Hyadning). El postrer desarrollo aleja la batalla del túmulo o del infierno y la transporta al Walhalla y Asgard, trocando la bruja resucitadora en una majestuosa seleccionadora de héroes. Los guerreros se relacionan con la última y la terrible batalla que empezará en el día de Ragnarök, tal vez porque es constante,y, desde luego, porque los combatientes que participan se identifican con los Einheryar o Muertos Elegidos.

Imagen: fotograma de LOTR

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La batalla perdurable

... Respondiendo a la pregunta de "Cómo pasan el tiempo los Campeones cuando no vacían jarras?", Snorri dice en Gylfaginning XLI: "todos los días, en cuanto se levantan, se arman, salen en orden al campo de maniobras, luchan y se derriban: tal es su diversión; después cuando llega el instante del segundo almuerzo, se dispersan hacia el Walhalla y se sientan a beber, según se dice..." tras lo cual el autor cita a Vafzrúdnismál 41.
En la estrofa aludida y en la 40 del mismo poema basa Snorri su narración de unos combatientes que pelean a diario, se matan o hieren, y resucitan o sanan para proseguir el ejercicio al día siguiente. Es la única fuente del Edda en Verso sobre la resurrección de los guerreros y la única del mismo Edda que cuenta la batalla perdurable.

La noción de la batalla perdurable no procede de las antiguas versiones escritas u orales del mito nórdico, y aparte la interpretación de Snorri y la estrofa antes indicada, no conocemos ninguna otra fuente que la relaciones con los guerreros que ayudarán a los dioses en el día del Ragnarök.

Abundan los relatos escandinavos acerca de guerreros que resucitaron en el campo de batalla para seguir riñendo. En Hrólfs saga Kraka LI, Skuld, hija del rey Helgi y de una duende (elfa), levanta un ejército contra su hermanastro Hrólf, y aunque sus hombres son desmembrados y decapitados, se levantan de nuevo y reanudan el combate. Bödvarr Byarki, campeón de Hrolf, da a los muertos animados el nombre de draugar, que parece tener el mismo valor que "zombies" de Haití. Skuld lo logra, se dice gracias a la magia negra. Otra resucitadora , por arts mágicas de soldados muertos es Hildr, el propio Snorri cuenta en Skaldskaparmál XLIX, cómo prolongó Hildr la tremenda lucha entre los ejércitos de su amante y de su padre alzando los muertos de noche: "Hildr fue de noche a los cadáveres y les dio movimiento mediante magia. Al día siguiente los reyes se presentaron en la liza y pelearon, y con ellos los que habían caído en la víspera. Así la contienda duró día tras día: todos los que se abatían, y todas las ramas que habían en el suelo, y todos los escudos, se convertían en piedra; pero en cuanto amanecía, los difuntos saltaban sobre sus pies y luchaban, todas las ramas se renovaban. Los cantos dicen que "los Hyadnings seguirán de esta manera hasta el Ragnarök". Conforme a esta versión de la historia, las Orkneys fueron al lugar de la batalla. Saxo Gramático conserva un tenue recuerdo de la hazaña de Hildr: "Se cuenta que Hildr amó tanto a su esposo, que conjuró con sus encantamientos los espíritus de los combatientes durante la noche, a fin de proseguir la guerra". En el Sörlazáttr del Flateyjarbók se encuentra otra versión: una misteriosa mujer llamada Göndul obliga al amante a llevarse a Hildr, pero Göndul trabaja para la diosa Freya, la cual crea la batalla perdurable porque así se lo impone Odín, a fin de que rescate su collar.

Saxo nos ofrece también otra versión de la descripción del furioso y heroico combate que presenció el héroe Hadding, en un viaje al infierno, al que le llevó una mujer extraña y misteriosa: "Más allá, llegaron a un río de rápidas y tumultuosas aguas muy turbias y de tonalidades plúmbeas, cuya veloz corriente arremolinaba diversas clases de armas arrojadizas. Se podía atravesar por un puente. Cuando lo hubieron cruzado, descubrieron dos ejércitos embistiéndose con poder y arrojo. Y cunado Hadding interrogó a la mujer sobre ellos, ésta le dijo: "Son los que, habiendo perecido a espada, declaran el modo de su muerte por un continuo ensayo, y repiten los actos de su pretérita existencia en animado espectáculo."

De todo lo anterior se colige que ni Snorri ni el poeta del Vazrúdnismál inventaron el mito de la batalla perdurable. Ésta desde luego, no aconteció en las Orkneys (como la de Hrolfs saga Kraka dice). ¿Dónde se supone que se peleó entonces? Snorri y el poeta aseguran que en Walhalla, y Saxo (en uno de sus relatos), que más allá de un río de rápidas y tumultuosas aguas plúmbeas, cuya veloz corriente arremolina diversas clases de armas arrojadizas". Es el río Slídr, que, según Völuspá 34, "fluye del este, saliendo de valles ponzoñosos", y es una corriente de "dagas y espadas". Slídr aparece también en Grímnismál 29 entre los ríos que nacen en Hvergelmir, pasan cerca de las tierras de los hombres y se despeñan en Hel. Por lo tanto hay que suponer que la batalla se relaciona con el otro mundo, aunque no sabemos si es el Walhalla de Asgard o Hel.

continúa....

imagen de Frank Frazzeta

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domingo 5 de julio de 2009
Ragnarök (VIII parte)


Y encima nos encontramos, en el cuadro del Ragnarök, ante un mito de un Incendio Cósmico. Sutr se halla en su base. Poco sabemos de él, a pesar de su trascendental papel en la mitología nórdica. Está en el comienzo (custodia el reino de Muspellheim con una espada flamígera, al decir de Snorri) y está (casi) al final. Algo debiera haber atizado nuestra suspicacia: ni Snorri ni el Völuspá mencionan a Sutr luego del Ragnarök. Desaparece del mito y no interviene en el nuevo orden de cosas. Con todo, si pudo arruinar a la mayoría de los Äsir e incinerarlos, su poder sería más grande que el de ellos y debió de ocupar el puesto de Odín.

Sutr significa “negro”, nombre incongruente para ser ígneo, hasta que descubrimos a Agni, el dios hindú del fuego, llamado “espada negra”, cuando atraviesa la selva, y al punto vemos su rastro carbonizado. Mucho tiempo se recordó la más devastadora manifestación del viejo dios del fuego indoeuropeo, pues el Völuspá dice que Sutr, cuando acaudilla a los Hijos de Muspell en el Ragnarök: “Oh Agni, tú de quien proceden, como de un varón recién nacido, inextinguibles llamas, el brillante dios del humo se dirige al cielo, pues a los dioses te envían por mensajero. Tú, cuyo poder se dilata sobre la tierra, en el momento en que aprietas la comida entre las mandíbu
las, como un audaz ejército tu soplo se adelanta; con tu llama lamedora pareces arrancar la hierba...., tu claridad es como el rayo celeste; tú exhibes esplendor como el sol brillante”.

Los mitos del fuego cósmico no abundan tanto como los del diluvio, pero podemos citar ejemplos desde el Oriente (Palestina) hasta Occidente (aborígenes americanos). Uno de los últimos se encuentra ent
re los yana (California), que relata que cinco hombres fueron a robar el fuego de la cima de una montaña para su raza, que hasta entonces careciera de él. Al regresar, se les cayó el fuego y todo el mundo se incendió: hubo llamas en todas partes, las rocas se disgregaron con el calor, los lagos y ríos hirvieron, y una densa humareda lo cubrió todo. El robo del fuego y su consecuente castigo aparece también en la mitología griega personificado en Prometeo. En cuanto a los incendios universales, es posible que en todas partes haya partido la idea de un viejo recuerdo de cataclismo geológico o, simplemente, de incendio normal de proporciones pavorosas.



Ora es un dios, ora un demonio, quien incendia el mundo, peo siempre podemos asegurar que lo que arda será el mundo, no el cielo. Sutr aparece, desde luego, como un ser hostil a los dioses y a los hombres; pero fuese en el origen un dios o un demonio, se identificase primitivamente con Heimdallr o Loki, podemos tener la certeza de que fue un destructor del mundo, no del cielo. Los paganos nórdicos posteriores le convirtieron en un demonio ígneo con poder sobre los “alegres dioses”, siendo lo importante no que éstos resultaran aniquilados, sino por qué algunos hombres del Norte los aniquilaron.

Mitología Gemánica Ilustrada - Brian Branston - Ed Vergara

Las fotos e ilustraciones están en devianart.com


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Ragnarök (VII parte)


Como hemos dicho, el Ragnarök es una concepción relativamente tardía quizá puramente escandinava, e incluso noruega e islandesa. En la Ynglinga saga, por ejemplo, Odín danés y el sueco Frey mueren en sus lechos, sin tener conflictos con Sutr y los hijos de Muspell. El Ragnarök contiene dos ideas capitales: primera, la destrucción de los Divinos Poderes por la intervención de los Hijos de los Destructores del Mundo, y segunda, la asistencia que prestan a los Divinos Poderes hombres lo bastante valientes para perecer en el campo de batalla. Pero ya hemos mostrado que la “batalla perdurable”, de la que nació el concepto de los Campeones, existía ya independientemente no sólo en emito gotónico, sino en el celta; y también que la destrucción de Odín, devorado por un Lobo, y la de Tyr por un procedimiento similar, son el mismo mito, que se retrotrae a la época indoeuropea y que se refiere a una desaparición temporal. Por tanto, las ideas de retorno, de resurrección, de un nuevo cielo y de prolongación del antiguo, han existido en la mitología pagana desde los tiempos más primitivos, y no hay necesidad de explicarlas diciendo que son un préstamo de las doctrinas cristianas. No hay que crear por lo tanto inútiles complicaciones en un asunto ya de por sí muy oscuro, ni impresionarse por semejanzas que se explican como coincidencias naturales en el espíritu humano.

Advertimos, pues, que el mito del Ragnarök, tal como lo cuentan los dos Eddas, se ha desarrollado mediante un proceso de aglutinación, y es un conglomerado de diferentes relatos. Hemos reconocido ya la temporal desaparición del Padre del Cielo (Odín y Tyr), la desaparición temporal del “señor” en el infierno (Balder y Frey), la Batalla Perdurable y la Cacería Salvaje (de Odín- Vâta). Acrecentando la confusa acumulación, los autores de los mitos añadieron uno o quizá dos cuentos al Ragnarök, el del diluvio y el de un gran incendio. Aquí intervienen Líf y Lífzrasir. Snorri los presenta como supervivientes de los fuegos de Sutr (Gylf. LIII), pero su fuente (Vafzrúdnsmál 44, 45) los describe sobreviviendo al Fimbul- Invierno, el monstruoso trastorno del clima del mundo. Se ocultan en el “bosque de Hoddmímir”, figura del fresno Mundial Yggdrasill. Se calcula que hay dispersos por el mundo cuatrocientos a quinientos mitos del diluvio, muchos de los cuales hablan de terribles granizadas y celliscas (Völ. 44, Gylf. LI), de inundaciones marinas de la tierra (Gylf. LI) y de la tierra sumiéndose en las aguas (Völ. 56, Gylf. LI) De estas descripciones, incluidas en su relato del Ragnarök, se deduce que el Völuspá y Snorri se hallan frente a un mito del diluvio, que concierne a la inundación de toda la tierra. ¿Qué ocurrió a sus habitantes en tales circunstancias? Unas versiones tratan de la salvación en un arca (Noé y las parejas de animales), otras de la lograda escalando a un monte alto (Perú), otras trepando a un árbol; una, que cita Bellamy, es una combinación de los tres métodos: monte, árbol y embarcación. Hemos visto del mito gotónico del diluvio en la historia del gigante Bergelmir y de su mujer, los cuales dice Snorri, se salvaron “encaramándose a un molino”. Si consideramos esto, sumándolo a las pruebas presentadas con objeto de demostrar que el Völuspá y Snorri tratan de un mito del diluvio, tendremos que suponer que Líf y Lifzrasir se salvaron de una inundación mundial encaramándose al árbol Yggdrasill. Una inundación mundial no una del cielo; dicho de otro modo, la historia de esta pareja y de su diluvio no tuvo al principio ninguna relación con una destrucción general de los dioses.

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